Cuentan que el caos más absoluto está representado por una masa informe de millones de colores que convergen entre si formando una espiral de infinitas formas. Aun en nuestros días pueden apreciarse aspectos heredados de este mar multicolor en nuestra vida diaria. Cuatro estaciones y cuatro colores sobre una pared. Como la vieja bicicleta, al nacer nos encontramos en mitad de un mundo cambiante en continuo movimiento. Naranja, lila, rojo, marrón. Oscuros y claros. Alegres y tristes. Amargos y dulces. Primavera, verano, otoño, invierno… Otra vez la primavera.
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