Una mujer pinta un paisaje desde la ventana de su torre dorada. A lo lejos contempla el brillo del río árabe y lo plasma con su pincel sobre la virginidad del lienzo con perfectos trazos de plata fresca. Gira su muñeca en espiral y la noche de su creación queda iluminada por una luna de azúcar. Y junto a la orilla, un hombre solitario ataviado con un turbante persa en forma de tulipán, pasea con aire melancólico. Retira el pincel y lo contempla con satisfacción al sentir que ha sabido recrear la belleza del paisaje que se vislumbra desde aquel lugar. Sonríe e ignora la basura que flota por las aguas turbias del río, el olor putrefacto que desprende y la pobreza extrema del hombre que camina mendigando. Ha creado arte.
131 palabras.
Una Imatge
martes, 23 de enero de 2007
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